martes, 20 de septiembre de 2011

“Ingeniería, ciencia y sociedad”

       El desarrollo de una región y la relación existente entre ciencia, tecnología y sociedad; está ligada con la forma de pensar de sus habitantes y la importancia que se le dé a cada aspecto. Es decir, desde el momento en que se busca resolver problemas para satisfacer las necesidades cotidianas, que se sujetan a un sistema bajo el cual nos regimos los seres humanos.
       Entonces, en un sistema social natural, nos encontramos ante numerosos intentos para prosperar la ciencia y el avance tecnológico, pero al mismo tiempo, existen inconvenientes que producen resultados poco fructíferos y faltos de especialización en base a las exigencias que el sector industrial demanda. De ahí que se busca siempre una comparación entre los objetivos y los resultados, para así mejorar el sistema y disminuir el fracaso, optimizando recursos y alternativas presentes.
       Sin embargo, en los sistemas sociales artificiales, no existe tal retroalimentación. Tienden a desaparecer porque son creados en función a modas, populismo o demagoga; y  por consiguiente, no existe desarrollo ni mucho menos progreso.  Esto es palpable hasta en las universidades, donde siempre se sigue a un líder y los intereses de la mayoría suelen ser efímeros y sin trascendencia real.
       Obviamente los países desarrollados invierten en ciencia e ingeniería mayormente que los países pobres, los cuales están más preocupados por la religión, la guerra o la inestabilidad política de sus líderes, sin que nadie quiera pagar el costo del desarrollo.
       Lo anterior se refleja en todas las escuelas públicas, en donde no se favorecen los cambios ni tampoco se consigue eficiencia en su sistema; originando que poco más de la mitad de los que inician una licenciatura terminen los cursos; de ellos,uno de cada cinco se titule después de los 27 años de edad.

En México es evidente que ya no podemos ser “el país donde no pasa nada”…

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